Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc…
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.
La poeta Myriam Rubio me prestó el otro día la antología Frágil de Eva Vaz, que recoge lo mejor de su poesía escrita entre los años 2001-2009. En ella, entre varios poemas preciosos y alguno cojonudo, encontramos "El hombre del brazo de oro", en clara referencia a la película de Otto Preminger, perteneciente a su libro Metástasis y que en las dedicatorias se reconoce como dedicado a "el hombre que casi conoció a Michi Panero". Aquí lo tienen:
El hombre del brazo
de oro
Voy asistiendo a tu entierro
lento y cotidiano.
Observando la evidencia
de que la ironía
es la única respuesta
que te permites
cuando te miras por dentro.
El exceso,
cuando te miras por fuera.
La benevolencia,
cuando lloras tu caricatura.
Cuando das manotazos torpes al aire
como un espantapájaros desmesurado
y absurdo.
Y es que asisto a la certeza siniestra
de que por fin encontraste dentro de ti
el único calmante
para la fatiga de ti mismo
y tu dolor de mundo.
Para rendirte a un determinismo
estético y sedante.
En este mundo estás muy huérfano.
Y es que prefiero obviar
tu suicidio lujoso y sórdido;
tu suicidio doméstico,
hortera y elegante.
Quiero obviar el exceso
de tu propia exhibición.
Y el perdón que te concedes.
Y me pregunto quién quieres ser
probada la droga de la autocomplacencia.
Comprobada la amabilidad de tu gesto
cuando te llenas las venas de paz
y la camisa de sangre.
Si te convertiste en un hombre de corcho
o de hojalata.
Nunca supiste cuánto te amé
sin amarte.
Nunca.
Y ahora, ahora,
ponle música a estas letras.
Y canta, canta…
yo bailaré, bailaré
bailaré…
hasta el día en que
te mueras.
(En la imagen: Un Hombre Exquisito y sus poetas añadidos junto con "el poeta que murió de éxito" -foto de archivo-)
El próximo sábado21 de Abril a partir de las 22:30Un Hombre Exquisito y sus poetas añadidos (Víctor Martín y Víctor Peña) darán un concierto-recital en la librería-café La Puerta Tannhäuser de Plasencia que, posiblemente, aterrorizaría por igual a músicos y poetas de no ser porque, esta vez (y esperemos que muchas otras), contarán con la colaboración del impresionante guitarrista Fernando Merino (fundador del grupazo Anemsis y conocido, aunque no tanto como debiera, por haber deslumbrado con su sapiencia guitarrera en multitud de grupos).
El (a falta de un nombre mejor) concierto-recital contendrá poemas de Víctor Martín y Víctor Peña y canciones de Un Hombre Exquisito que esperamos que os gusten, punteos de Fernando Merino que, seguro, os fliparán y, a lo mejor, alguna sorpresa que, quizás, os sorprenda. Así que, el que pueda pasarse (recordamos que el Barça-Madrid es a las 20:00 y os da tiempo de sobra) ya tiene una excusa más para cruzar la Puerta Tannhäuser de Plasencia y ver cosas que nadie creería (como que, esta vez y sin que sirva de precedente, hemos ensayado y todo).
Hace un tiempo, para nuestra sección Amítampocomegusta (de “poesía para aquellos a los que no les gusta la poesía y relaciones -no siempre vejatorias- entre música y acordes”) escribimos un post sobre Su nombre era el de todas las mujeres: el nuevo disco de Loquillo con poemas de Luis Alberto de Cuenca, musicados por Gabriel Sopeña y producido por Jaime Stinus. En él, también aprovechamos para hacer una especie de pequeño monográfico de toda la carrera del rocker catalán. Hoy os lo ofrecemos de nuevo por varias razones: Loquillo anuncia que da por finalizada su gira de presentación por teatros del disco (“A solas”) y que empieza a trabajar en su nuevo proyecto “de garaje” con Sabino Méndez y, posiblemente, The Right Ons y, además, hace poco pudimos asistir a uno de sus concierto en Salamanca y parece un buen momento para hacer balance de todo ello:
Muchos de mi generación hemos siempre mirado con suficiencia a Loquillo: es un flipao, está más pasao que Eddie Crocham, ¿quién coño se cree que es este tío que canta regular, escribe normal y se pasea como si fuera un trasunto de Dylan, Elvis, Sinatra, Adolfo Suárez, Berlusconi y Scott Fitzgerald?
Hay que reconocer que Loquillo tiene muchos defectos: no ha cambiado de peinado en 30 años, el logo de su banda (estampado en chupas de cuero, para más inri) era un dibujo animado bastante ridículo, su banda se llamaba Los Trogloditas, él se sigue llamando Loquillo cuando tiene más de 12 años, a veces habla de sí mismo en tercera persona (y entonces dice “El Loco”) y, sobre todo, se ha creído que tener “actitud” es tener una pose forzadísima a la hora de las fotos y engolar muchísimo la voz cuando crees que vas a decir algo importante. Además, sus videoclips son seguramente los peores de la historia del rock español… (consúltense "Con elegancia", "Cuando pienso en los viejos amigos", "Cadillac solitario"…¡"La vida que yo veo!")
Es cierto que a veces transciende el nivel de horterilla o puretas desfasado para rayar lo patético. En general, y en resumen, como cualquier persona que ha vivido intensamente los 80, parece tener serios problemas para hacer una criba entre el buen y el mal gusto.
Pero siempre que se hablen de discos de poesía adaptados al lenguaje del rock hay que tenerle más que presente. Bueno, mejor dicho, siempre que se hable de rock español o de madurar con estilo (sí, con bandazos y equivocaciones, pero a los 50 años muy pocos son capaces de hacer Balmoral) hay que tenerle presente. De hecho, en realidad, y por muchos defectos que tenga, mi generación, al hablar de música, siempre debería tenerle presente:
Loquillo empezó en la música sin saber tocar ningún instrumento, sin tener una buena voz y sin escribirse sus propios temas. Que pudiera grabar discos ya tiene mérito. Que triunfara, ni te digo. Que siga aquí 35 años después, es encomiable. Y, desde luego, indica que algo ha sabido hacer bien.
En el fondo es bastante sencillo: Loquillo es un personaje creado por José María Sanz que ni se cree tan guay, ni tan guapo, ni tan chulo y, sobre todo, es mucho más listo. Y siempre ha sabido que para triunfar o, sobre todo, para hacer buenos discos, hay que rodearse de los mejores. Y es lo que ha hecho siempre: primero, con Carlos Segarra; luego, con Sabino Méndez; después, con Gabriel Sopeña. De vez en cuando con textos de Gil de Biedma, Jacques Brel, Lorca… y ahora con un disco íntegro de poemas de Luis Alberto de Cuenca.
Y los que alguna vez nos hemos atrevido a mirarle por encima del hombro deberíamos pararnos a pensar si no es cierto que tiene un repertorio de, al menos, veinte hits, diez joyas, y otras treinta canciones que cualquiera querría en sus discos. Y luego darse cuenta de que, igual que José María Sanz nunca ha sido un rockabilly talibán, sino un amante de la buena música que ha sabido asimilar y comprender mejor y antes que nadie a Calamaro, Love of Lesbian, Sidonie, El Columpio Asesino, Bunbury o Fito. En resumen, a veces hay que quitarse la cera de los prejuicios y escuchar.
Y si lo haces y no eres imbécil podrás decir que la portada te parece una horterada, que algunos poemas parecen haber sido seleccionados al azar, que la inclusión de "La tempestad" no tiene ningún sentido, que los arreglos de "La noche blanca" son más que discutibles… Pero no puedes discutir que, pese a esos arreglos, "La noche blanca" es un buen tema, que "Su nombre era el de todas las mujeres" y "Farai un vers de dreyt nien" están más que bien y que “La Malcasada” es la mejor canción de un poema musicado desde, al menos, "Julia Reis" (en el disco de poesía de Loquillo La vida por delante) o “Con Elegancia” (en el disco de Loquillo del mismo nombre). Y, desde luego, es mil veces mejor que “Con las piernas abiertas” o “La Soledad desierta” de Un Hombre Exquisito. Que ya quisieran llegar a poder atar los botines blancos del hortera de Loquillo...
ACTUALIZACIÓN
El día 2 de Marzo, Loquillo actuó en Salamanca, hecho que coincidió con la intervención de Víctor Peña en el recital Como lo Oyes de la Facultad de Traducción, por lo que había una excusa ineludible para juntarse a beber y grabar unos vídeos (uno de los cuales ya os hemos enseñado por aquí y otros de los cuales hemos tenido la prudencia de reservar).
Pese a todo, conseguimos arrastrarnos en un estado lamentable al concierto y asistir al show de El Loco y su banda en el CAEM, donde pudimos presenciar la confirmación de mucho de lo que habíamos escrito hace bastante y reiterado ahora un poco más arriba:
El Loco, más que clase, tiene estilo y, antes que por el buen gusto, ha optado por la opulencia. Todo parece y suena impostado en su espectáculo A Solas, que ya desde la intro se muestra ampuloso y artificial. Deliciosamente ampuloso y artificial. En este show Loquillo canta, por ejemplo, “La vida es de los que arriesgan” y, aunque esto es discutible, sí parece empeñado en demostrar que, al menos, el escenario es de los que se la juegan. Y así, entre poses afectadas, declamaciones de primero de interpretación y gestos para la galería, Loquillo fue completando un concierto increíble, que de tan falso resultaba increíblemente auténtico.
Según una de tanas leyendas que se le atribuyen, Keith Richards dijo una vez que el primer paso para convertirte en Keith Richards es creértelo y, desde luego, parece claro que Loquillo, para convencernos de que lo que hace es bueno ha optado por autoconvencerse primero plenamente. Y gracias a esa convicción “La vida es de los que arriesgan” y “Después de la lluvia” sonaron mucho mejor de lo que lo hacen en disco y, especialmente, “El encuentro”, uno de mis poemas preferidos de L. A. de Cuenca que en el disco queda desangelado, alcanzó el nivel que siempre deseamos que pudiera llegar a tener y luego lo rebasó, sobrevolando sobre el desfasado tupé del Loco y alcanzando, posiblemente, el espacio exclusivo para los grandes artistas.
Esta desconfianza inicial a las canciones arriba citadas no tenía espacio cuando hablamos de "Cuando pienso en los viejos amigos" o "Con elegancia" ya que esta última es, probablemente, una de las mejores canciones en castellano de los últimos años. Pero tampoco contábamos con que entonces ya nos iba a tener completamente ganados y él iba a estar tan arriba que, aunque se paseara por el patio de butacas, había que mirar muy alto y muy lejos para llegar a verle la suela de los botines.
ACTUALIZACIÓN DOS:
Loquillo ya ha dado por cerrada esta gira y esta etapa y se encuentra preparando un disco "de garage" (sic) con canciones de Sabino Méndez, que será arreglado y grabado, se rumorea, junto con The Right Ons. Así que si, al final es así, demostrará tener una capacidad de reciclarse y asociarse más que envidiable (The Right Ons son, seguramente, de los grupos más prometedores de España). Y, aunque igual nos dé tiempo a mirarle un rato con suficiencia, a reírnos de la portada y del videoclip que elija, más que probablemente también nos hará rendirnos a la evidencia.
ACTUALIZACIÓN TRES:
El disco se encuentra ahora mismo en proceso de grabación y, según la entrevista publicada este mes en Rockdelux, saldrá a la calle entre el 30 de Abril y el 10 de Mayo.
P.D. En lo de apostar por los Right Ons tenemos el permiso del propio Loquillo, que publicaba en su web: "Es cierto que Sabino Mendez y yo llevamos un tiempo trabajando en un proyecto conjunto, para qué ocultarlo más. Ambos estamos de acuerdo en que Igor Paskual era nuestro hombre, el encargado de buscar una banda de garaje que encaje en el puzzle. Una banda joven, emergente, con imagen y mala leche, rabia y actitud. No hay miradas al pasado, esa perspectiva está totalmente descartada. Será como “Su nombre era el de todas las mujeres” un disco coral e intergeneracional. El nombre de la banda? … pues se admiten apuestas!"
Ya sabéis cuál es la nuestra (ojalá que, por una vez, acertemos en algo).
Llevábamos mucho tiempo sin actualizar Amítampocomegusta (nuestra sección de “poesía para aquellos a los que no les gusta la poesía y estudio de relaciones –no siempre vejatorias- entre versos y acordes”). No es que nos hayamos quedado sin nada de qué hablar (tenemos en la recámara, los escuchamos y no olvidamos, discos como Supone Fonollosa de Albert Pla, Val del Omar de Lagartija Nick, Guerrero Alvárez de Javier Álvarez y Pablo Guerrero o Poesía básica de Extrechinatoytú…) sino que somos pocos, vagos y cobardes. Ya iremos actualizando. Prometido.
Antes de hablarles de alguno de estos discos con la atención que merecen, queríamos recordarles que LA LINGA acaba de sacar Canciones Atraversadas, un disco en el que musican a 12 autores contemporáneos y que nos presentan así de bien en su web:
Sabemos que el disco ha muerto. Y el rock, y la poesía. O por lo menos eso dicen. Y también dicen que la gente está muerta de alguna manera, que ya casi no se mueve. Y algo vivo que no se mueve es porque casi ya está muerto. Nosotros hemos llegado a la conclusión de que nos encantan los muertos. Puede que sea por ese alma de enterrador que llevamos dentro, o posiblemente, porque creemos que todavía no hay nada de lo anterior muerto del todo, salvo el disco, pero nosotros creemos fervientemente en las cosas físicas que se pueden tocar. Y por todo eso, y porque estamos seguros de que no está muerto del todo, ni el rock, que nos emociona; ni la poesía, que nos encanta; ni las personas, aunque en estado terminal algunas, tan maravillosas otras… a nosotros nos ha llegado la hora de levantar la voz y gritar bien alto que estamos vivos y nos apasiona todo esto.
Por eso hemos hecho un disco de rock y poesía, la mejor mezcla que haya existido jamás. Igual sólo te gusta el rock, o la poesía, o las dos cosas o ninguna. En todo caso, coge lo que quieras.
Y por todo lo anterior, lo hemos hecho para tí.
PON EL VOLUMEN AL MÁXIMO Y DISFRÚTALO. ¡¡¡PONLO JODIDAMENTE ALTO Y CIERRA LOS OJOS!!!
Entre los poemas musicados encontramos, por ejemplo, este de Rafael Valdivieso
VIAJE DE FIN DE CURSO
Voy a quebrarle de un cantazo
la nariz a Nefertiti.
Voy a cortarle los cojones
al David de Miguel Ángel.
A ver si los poetas de la corte
se deciden de una vez a decir algo.
Este otro de Macarena Trigo
CONTACTOS
Por si a alguien le interesa hoy estoy sola
(y los que me conozcan que se callen).
He pensado en subir a un tren cualquiera
para ver dónde acabo y cuánto duro.
Por si a alguien le interesa estoy abierta
las veinticuatro horas de la noche
para vivir tan mal como merezco.
Por si a alguien le interesa estoy en venta
(y los que me conozcan que se callen).
Conservo un buen estado de salud,
tengo la risa floja últimamente
y bebo tan deprisa como siempre
para salir barata y más desnuda.
Por si a alguien le interesa yo no miento
(y los que me conozcan que se callen).
Y, probablemente el mejor de todos, como siempre, este de Raquel Lanseros:
LA MUJER HERIDA
Si alguna vez amaste
con uñas y con dientes,
sin red,
sin salvavidas,
acertarás a ver el vértigo insondable
que se extiende a los pies del desengaño.
Ella creyó encontrar la fuente del principio
cuando lo conoció en medio de la tierra
sin más escudo que su piel de hombre
bruñida por el sol igual que el oro viejo.
Lo amó sin precipicios ni preguntas,
tiernamente, en silencio,
con esa gratitud que provoca la lluvia en primavera.
Todo era tan sencillo.
Los versos plateados de poetas infinitos
parecían seguirla a todas partes
como si el corazón se hubiera convertido
en un fiel animal domesticado.
Porque no existe nada que dure eternamente,
una noche aprendió, como tantos lo hicieran
antes y después de ella,
que el amor es un río con cataratas propias
y remansos ajenos
que siempre desemboca en el océano.
Míralo de este modo: la vida te ha enseñado,
siguiendo su costumbre de incansable maestra,
cómo el alma dibuja
serenas cicatrices sobre viejas heridas.
En http://lalinga.com/ podéis encontrar todos los textos de Canciones Atraversadas y, sobre todo, el resto de su discografía (incluidos los muy recomendables Pan y circo y Beber con las manos) en descarga gratuita.
Vamos a ver si aclaramos un poco todo este desaguisado.
Quieneselpublicoydondeseleencuentra habla o pretende hablar de música.
sikeithrichardslevantaralacabeza habla de los personajes que, a veces, la hacen. Que no es lo mismo ni es igual.
Es decir, que si tienes una camiseta de los Ramones, sobre todo, porque te mola el logo pero tampoco es que te sepas más de 3 o 4 canciones (y no vale “I wanna… noséqué…Hey, ho, let´s go") o con el poster de Jimi Hendrix porque tenía un pelo de la hostia pero, en el fondo, piensas que la versión de Like a rolling Stone de 11 minutos la puede aguantar su puta madre y, en el fondo, mola más decir que te encanta que escucharla entera, esta es tu sección: sikeithrichardslevantaralacabeza.
Contaremos anécdotas, mitos, leyendas y, en definitiva, contribuiremos a la mitificación o endiosamiento de la patética actitud de rock star drogota y supuestamente molona que tanto daño ha hecho a nuestra influenciable juventud.
Si, por el contrario, eres un tío que se da cuenta de que la música está realmente mal y que de las 100 horas que pone Spotify a tu disposicón te tiras 90 haciendo zapping, desesperándote o volviendo a lo de siempre (muchas veces estúpidamente, porque son discos que ya tienes bajados o, si eres lo suficientemente pureta, comprados). Si te das cuenta de que el mejor disco editado en España en 2010 es Para no ver el final de M-Clan y el mejor de 2011 es Material defectuoso de Extremoduro y lo haces para ti, porque es muy poco cool andar diciendo eso en público, esta es tu sección: quieneselpublicoydondeseleencuentra.blogspot.com, porque estamos igual de preocupados que tú.
En definitiva, si te preguntas porqué cojones no han alcanzado el reconocimento debido Le Punk, Los Individuos, Sonotones, Julio de la Rosa, Javier de Torres, Iratxo o Carlos Chaouen… puedes lamentarte en quieneselpublicoydondeseleencuentra. Pero no nos llores. Que bastante tenemos con lo nuestro.
Por supuesto, como existe la ventaja de que Javier de Torres, Alfa, Julio de la Rosa, Iratxo y otros, son unos buenos personajazos... Igual algún día todos confluimos en el mismo punto y nos fundimos en un abrazo tras habernos soltado amigablemente unas hostias de mutua incomprensión.
Como alguno habrá notado, en algunas canciones, junto al gruñido que ya comenzaba a resultaros familiar y los graznidos a los que no os acostumbraréis nunca, suena la armoniosa, dulce y afinada voz de una chica que ha decidido echarnos una mano. Janis Joplin la tenga en su gloria.
Estas canciones bendecidas con su chorro de voz son, por ahora, La Soledad Desierta y Con las piernas abiertas. Curiosamente, las dos son canciones a partir de dos poemas: el primero de Santiago Castelo y el segundo de Alberto Tesán.
Hoy aprovechamos para contaros la historia de La soledad desierta:
Cuando los dos personajes que, por ahora, formamos (o conformamos o deformamos) Un Hombre Exquisito estábamos en 2º de Bachillerato, vino al Aula de Literatura de José Antonio Gabriel y Galán, José Miguel Santiago Castelo, poeta extremeño del que, pobrecitos de nosotros, no conocíamos nada o casi nada. En el librillo que repartían a los asistentes, se encontraba un soneto que me llamó poderosamente la atención. Era este:
La soledad desierta
Ya tengo el corazón hablando a solas
-la casa entera descorazonada-,
ya tengo en mi sentir la puñalada
de tus labios de sangre y amapolas.
Ya tengo todo tu desdén callando
en esta tarde de la primavera...
y se han muerto las rosas de la espera
en el jarrón que fuimos modelando.
Ya se ha muerto mi voz que por oirte
en otro tiempo abrió ventana y puerta.
Sólo puedo si acaso maldecirte
pero me siento la saliva muerta...
Y no me queda, amor, sino decirte
que hasta mi soledad está desierta.
En la primera lectura me pareció precioso; en la segunda, buenísimo. Cuando fui a leerlo una tercera vez me di cuenta de que lo estaba cantando… Me pareció incluso que era una canción de alguien que no conseguía identificar o, al menos, que estaba adaptando esos versos a una melodía preexistente… Tan absorto estaba que, lo reconozco, no atendí mucho a la lectura de Santiago Castelo, aunque por las carcajadas que la acompañaron y por los comentarios que la siguieron, creo poder afirmar que fue bastante divertida. Sin embargo, yo estaba a otra cosa: tarareando por lo bajo una melodía que no podía concebir como propia, ya que entonces no sería melodía (cualquiera que me conozca o que haya tenido que soportar mis coros en nuestras grabaciones sabe perfectamente que no tengo, precisamente, talento musical). Tan convencido estaba de mi teoría que, en el momento en que el autor firmaba, generoso, libros, librillos y cuadernos, me acerqué a preguntarle si ese poema había sido musicado. “No que yo sepa” contestó, no demasiado sorprendido, “¿por?, ¡no me digas que me han plagiado!”, siguió, divertido. No sé si llegué a contestarle: “todavía no” pero, desde luego, era lo que debía haber hecho.
Ahora, si fuéramos alguien, debería decir que es donde acaba la historia y comienza la leyenda… Pero como no somos nada (si acaso, enanos subidos a hombros de gigantes) simplemente continúa la anécdota:
Fui a buscar a mi compañero de fatigas, que no había venido al Aula porque él era de Ciencias (y lo sigue siendo), mientras que yo era de Letras (aunque ahora a duras penas “voy de Letras”) y le pedí que encendiera la grabadora en la que, a veces, grababa alguna melodía, algún rif, algún verso y yo registraba berridos carentes de armonía para cantar lo que ya había dejado de ser el poema y comenzado a ser la canción “La soledad desierta”. Cuando acabé, sencillamente dijo: “no está mal… ¿Por qué cojones la cantas con acento argentino?”.
Esta es, por tanto, nuestra canción más antigua: no porque fuera la primera que compusimos, sino porque es la primera que compusimos y no hemos desechado por el camino. Ya tiene, sin embargo, algo que se podría considerar nuestro sello: descarado saqueo de buena poesía ajena rematado con malos versos de cosecha propia. Somos tan vagos que no sabría decir si acabamos arreglando nuestros malos versos hasta dejarlos en “escuchables” o, al menos, soportables al lado de la lírica de Castelo. Juzguen ustedes escuchándola que no pensamos escribirla, pues leyéndola será imposible evitar el sonrojo de la comparación. Si se fijan, al fondo, aún se puede escuchar un tenue acento porteño
Por cierto, Santiago Castelo colabora en el diarioHOYdesde los diecisiete años, a los veintiuno ingresó en elABC de Madrid, diario en el que desde 1988 es Subdirector. Ha dirigido varias revistas culturales, y organizado coloquios y lecturas poéticas; colabora en periódicos y revistas iberoamericanas y sus versos han aparecido en numerosas publicaciones de todo el mundo. Es miembro de la Academia Cubana de la Lengua, de la Academia Norteamericana de la Lengua y de la Real Academia de Extremadura, de la que es Director. Entre sus obras destacan:
Tierra en la carne.Ed. Orines, Madrid, 1976.
Como disponga el olvido (Antología 1970-1985).Ed. Rialp, Adonais, Madrid, 1986.
Diario de a bordo.Cuadernos poéticos Kylix, Badajoz 1994.
Ahora, y esto es lo principal, la canción ha cobrado un nuevo aire con los coros de una chica que no parece tener acento argentino pero al menos tiene una voz cojonuda que, aunque sea por compensar, no nos viene nada mal.
Otro álbum que siempre hay que tener en cuenta a la hora de hablar de discos de poesía es el proyecto bicéfalo entre Roger Wolfe y Diego Vasallo. A Roger Wolfe ya le citamos para celebrar la gran fiesta de la democracia ("corderos camino del matadero/dándole a escoger el arma/ al matarife") y es un poeta, mínimo, interesante, con momentos brillantes y otros aceptables. El segundo se hizo famoso como compinche de Erentxun en Duncan Dhu, luego formó Cabaret Pop y, posteriormente, adoptó el papel de Leonard Cohen patrio en discos más preocupados por la lírica que por la música, algunos de ellos bastante inspirados, como Canciones de amor desafinado.
Diego Vasallo es de estos cantantes que tienen poco de cantante, que muchos odian porque creen que se las dan de profundos con su voz de ultratumba, aparentemente forzada, y sus letras pseudointelectuales. Me temo que es justamente lo contrario: lo de Diego Vasallo sí es poesía y serían enormes canciones si no fuera porque a veces se olvida de ese pequeño detalle que es la melodía... En cuanto a la voz, si algo sería estúpido es que el proyecto Un Hombre Exquisito se permitiera juzgar a otros por sus dotes vocales y, además, como dice el director de cine Antonio Blanco (con el que trabajaremos, esperamos, en breve) hay que intentar escuchar siempre a los que no tienen buena voz, porque seguramente tienen muchas cosas que decir que te acabas perdiendo. En cualquier caso, es verdad que para parte del público la voz de Diego Vasallo puede ser un lastre, sobre todo por su interés de llevarla al extremo y autolimitarse a un registro entre el susurro y el tarareo. Como Jean Paul, del que hablaremos más adelante.
El disco que hicieron entre los dos, La máquina del mundo, es bastante simple: 11 poemas de Roger Wolfe, 6 transformados en canción por Diego Vasallo y 5 recitados por el mismo Wolfe. El problema es que la diferencia entre el recitado y la canción es mínima y, para aquellos a los que no les guste el proyecto de Diego Vasallo, sencillamente, inexistente. Además, ponen las cartas boca arriba desde el principio con una canción de nueve minutos siete segundos. Tal que así:
Luego hay recitados del propio Wolfe con un fondo musical. Como, por ejemplo, el que sigue:
Y claro, además, ese medio camino entre tarareado y recitado en el que se mueve Vasallo. Es decir, poco para los que no están muy dispuestos a verse sumergidos en un recital y, a veces, poco satisfactorio para los que son capaces de leer los poemas por sí mismos... Desde luego no tan satisfactorio para aquellos que conocimos a (o nos reconciliamos con) Vasallo gracias a la versión de Quique González de"La vida te lleva por caminos raros". Aunque, eso sí, con momentos suficientes para presumir para aquellos que nos gusta decir: "¿no tienes el disco de Roger Wolfe y Diego Vasallo? No es para todo el mundo, pero tiene momentos cojonudos... Aunque igual te suena más por la versión de Quique González...". Y, claro, pones la versión de Quique:
O a pensar, para cuando nos llegue el momento, que no es nada fácil hacer un disco de poesía. Pero que debe ser mucho más fácil cuando tienes detrás Canciones de amor desafinado.
Como hemos dicho, Loquillo siempre debe ser un referente por su trabajo musicando poesía... Tanto para lo bueno como para lo malo. Es decir, tanto para "Con elegancia" o "Julia Reis" como para "Cantores" o "El encuentro". De "Cantores", un maravilloso poema de Gabriel Sopeña que siempre intentaremos versionar, hablaremos más adelante... De "El encuentro", particularmente, uno de mis poemas preferidos y de su fallida versión, os dejamos ahora.
Pero, antes, un ejemplo de cómo sí hay que musicar la poesía: esta maravilla a partir del poema "Julia Reis" de José Mateos (perteneciente a su libro Una extraña ciudad e incluida en La vida que yo veo de Loquillo).