martes, 24 de abril de 2012

La droga de la autocomplacencia

La poeta Myriam Rubio me prestó el otro día la antología Frágil de Eva Vaz, que recoge lo mejor de su poesía escrita entre los años 2001-2009. En ella, entre varios poemas preciosos y alguno cojonudo, encontramos "El hombre del brazo de oro", en clara referencia a la película de Otto Preminger, perteneciente a su libro Metástasis y que en las dedicatorias se reconoce como dedicado a "el hombre que casi conoció a Michi Panero". Aquí lo tienen:

El hombre del brazo de oro
Voy asistiendo a tu entierro
lento y cotidiano.
Observando la evidencia
de que la ironía
es la única respuesta
que te permites
cuando te miras por dentro.
El exceso,
cuando te miras por fuera.
La benevolencia,
cuando lloras tu caricatura.
Cuando das manotazos torpes al aire
como un espantapájaros desmesurado
y absurdo.
Y es que asisto a la certeza siniestra
de que por fin encontraste dentro de ti
el único calmante
para la fatiga de ti mismo
y tu dolor de mundo.
Para rendirte a un determinismo
estético y sedante.
En este mundo estás muy huérfano.
Y es que prefiero obviar
tu suicidio lujoso y sórdido;
tu suicidio doméstico,
hortera y elegante.
Quiero obviar el exceso
de tu propia exhibición.
Y el perdón que te concedes.
Y me pregunto quién quieres ser
probada la droga de la autocomplacencia.
Comprobada la amabilidad de tu gesto
cuando te llenas las venas de paz
y la camisa de sangre.
Si te convertiste en un hombre de corcho
o de hojalata.
Nunca supiste cuánto te amé
sin amarte.
Nunca.
Y ahora, ahora,
ponle música a estas letras.
Y canta, canta…
yo bailaré, bailaré
bailaré…
hasta el día en que
te mueras.




martes, 15 de noviembre de 2011

Quién es Nacho Vegas y cómo se le encuentra...





Curiosa la última iniciativa de Nacho Vegas y Marxophone... A falta de que acabe de salir el disco de Jero Romero (ex-Sunday Drivers) marca bastante la tendencia de lo que, antes o después, acabará pasando...


Al que pueda interesar:


1º) Desde Marxophone publicamos una nueva referencia en un formato que hasta ahora era inédito en mi discografía, y que me hacía mucha ilusión llegar a editar. Se trata de seis nuevos temas en disco de vinilo en color de 10”, incluyendo además las mismas canciones en soporte CD. Intentamos hacer una edición atractiva tanto para los amantes del vinilo -y del sonido analógico- como para aquellos que prefieren la comodidad del formato digital pero aprecian al mismo tiempo el cuidado en la edición, el disco como objeto, como fetiche. Es una edición limitada a 1.000 copias numeradas.


2º) Como viene siendo habitual en mí, este disco está de alguna manera ligado al álbum que lo precede, La zona sucia. Algunas de las canciones de Cómo hacer crac iban a formar inicialmente parte de aquel, pero por cuestiones ajenas a los propios temas fueron reservadas para este EP o mini álbum. Otras son grabaciones posteriores, canciones escritas en los meses siguientes a la edición de La zona sucia. Todas ellas están de algún modo emparentadas con las del álbum, de algún modo enfrentadas a ellas. Este disco vendría a ser, por decirlo de alguna manera, el hermano rebelde de aquel.


3º) La edición cuenta con el grafismo de Pablo Errea e incluye en su funda interior la pintura de Adolfo P. Suárez que completa el tríptico que forma junto a la del 7” de La gran broma final (disponible en conciertos y a partir de ahora también en algunas tiendas) y la de la edición en vinilo de La zona sucia (en formato más reducido en su versión en CD).


4º) La edición de Cómo hacer crac está pensada siguiendo un único criterio, que se fundamenta en el hecho de que los que integramos Marxophone somos fans de la música antes que trabajadores de la música, y que se resume en una pregunta: ¿cuál es el disco que a nosotros nos gustaría adquirir? Es por eso que lo único que podemos asegurar es que está hecho con todo el cariño y la pasión que le tenemos a este mundo en el que nos movemos, el de la música popular.


5º) Aunque mi nombre aparezca en la portada, de nuevo este es en esencia un disco de colaboración con los músicos que, por gran fortuna para mí, me acompañan desde hace más de tres años (algunos de ellos más) y que han sido bautizados en esta ocasión como La Cuarta Trama: Abraham Boba, Manu Molina, Xel Pereda y Luis Rodríguez. Grabado de punta a punta del Estado español, entre Asturias y Cádiz, por el propio Xel y por Paco Loco, Cómo hacer crac cierra en parte un ciclo que comenzamos a principios de 2011 y que se prolongará con las actuaciones de los próximos meses.


6º) Estas grabaciones están sujetas a una licencia que permite su libre difusión según los términos de la misma (básicamente, que no haya propósito comercial), algo que animo a hacer a cualquiera de los que optéis por adquirir el disco. Para quien prefiera obtenerlo de manera gratuita en la red, os recomendamos encarecidamente la descarga libre que hemos puesto a vuestra disposición dentro de la web de Radio 3, el rincón de la radio pública española que más y mejor ha difundido la música popular de nuestro tiempo a lo largo de las tres últimas décadas. La encontraréis enhttp://rtve.es/radio3/nachovegas


Mil gracias a todas y todos los que decidáis acercaros de una u otra manera a este disco. Recibid un gran beso en la frente de mi parte y de la de todos los demás miembros numerarios de la cúpula de Marxophone.


Nacho Vegas, noviembre de 2011



domingo, 6 de noviembre de 2011

Todo goce comienza en la autodestrucción

En 1976 se estrenó el documental El desencanto, de Jaime Chávarri. En él, se hacía un recorrido por el presente de la curiosa familia Panero, su actitud ante la muerte del patriarca (poeta semi-oficial del franquismo), los deteriorados lazos que aún les unían y las distintas formas de encarar lo que ya comenzaba a ser una evidencia incómoda y dolorosa: el desequilibrio mental del más joven Leopoldo María Panero quien, por sus propias intervenciones o por su presencia en las de su madre y hermanos, se acaba erigiendo como protagonista auténtico del filme, junto con el fantasma del padre muerto.


En 1994 se estrena Después de tantos años, esta vez filmada por Ricardo Franco. Si la anterior película, versaba sobre la muerte y lo difícil de seguir viviendo una vez que se abre ante ti una libertad para la que no sabes si estás preparado después de haber sido criado en la humillación, el esclavismo y el oprobio (y por eso se quiso ver como metáfora del final del franquismo) esta se trata, ante todo, de una película sobre el paso del tiempo. Como ya saben ustedes, Leopoldo María Panero se convirtió en un poeta de éxito, lo que no impidió que haya pasado gran parte de su vida en distintos manicomios. Juan Luis Panero decidió alejarse todo lo posible de su madre enferma y de su hermano loco, en realidad aislarse de casi todo el mundo o, al menos, todo el mundo que no estuviera contenido en los libros de Scott Fitzgerald. Por su parte, Michi Panero, el único que no triunfa en la literatura, se convierte en seguida en un mito, un escritor sin obra, un dandi al principio nihilista y al final resabiado, que se alza con el protagonismo de esta secuela (hay que decir que la idea de rodarla surge de él) por su ironía, vehemencia, sabiduría y hartazgo.


Imagino que es de aquí de donde sale la idea de Nacho Vegas de hacerle el homenaje que supone la canción El hombre que casi conoció a Michi Panero, que imagino que muchos de ustedes conocen y que, les aseguro, todos ustedes deberían conocer. Sin duda, una de las mejores canciones en castellano de los últimos 20 años. O puede que 200.


Hay que admitir que en Después de tantos años, Juan Luis Panero queda, en el mejor de los casos, como un ser bastante egoísta. Y posiblemente como un auténtico gilipollas. Por eso siempre ha sido mi preferido de los Panero y, por eso, siempre he querido, dentro de mis modestísimas posibilidades, reivindicar su obra. Porque la imagen que se transmite de uno posiblemente no tiene nada que ver con cómo es en verdad la persona. O así nos gusta consolarnos a los que en muchas ocasiones hemos quedado como unos egoístas y, en ocasiones, como auténticos gilipollas. Pero, sobre todo, porque la imagen que se ha transmitido de uno no tiene nada que ver con la calidad de sus textos. Y, aunque algunos no tengamos ese consuelo, Juan Luis Panero sí. Y se merece al menos eso:


MEDITACIÓN IDIOTA A LA HORA DE ACOSTARSE SOLO

Si has dicho, y repetido en tantas ocasiones,
que tu único amor es una maleta,
por qué te quejas y protestas
mientras miras el techo sobre tu cama solitaria.
Víctima, juez, y al final verdugo,
aún puedes sentir que te estremeces porque alguien te quiere,
pero tú elegiste, en cierto modo, ese destino,
y ahora debes pagar el precio.
Tú, que pronunciaste<< te quiero>>, tantas veces,
para reírte luego de tu propia frase,
¿qué esperas?, ¿a quién pides en vano?
Si cuando encuentras a alguien que comparte tus días,
tus noches más terribles, tu suma de fracasos,
te da miedo decirle <<sigamos juntos para siempre>>
aunque sea una frase, aunque no te lo creas,
¿qué final es el tuyo?, ¿qué es lo que aguardas?
Y si también te quejas de las grotescas farsas
que a menudo, inútiles, construyes
con frívolas historias, palabras mercenarias,
¿qué pretendes?,¿que pides a la vida?
La vida no es un juego, debiste comprenderlo,
y si hay algo muy claro es que has envejecido.
Confórmate y aguanta, y no pidas milagros,
que el vodka te acompañe al silencio y al sueño.
A los pies de tu cama, como una perra en celo,
la muerte, desvelada, te da las buenas noches.

domingo, 16 de octubre de 2011

No somos nada: enanos subidos a hombros de gigantes.

Con todo lo expuesto no queremos dar lugar a malentendidos: Despistaos hicieron un discazo de rock transgresivo (sea lo que sea eso) difícilmente superable; Pereza son de las bandas más solidas de pop-rock en España y Lichis, sin duda, es uno de los mejores letristas en castellano y su discografía variada, envidiable y, sobre todo, apetecible (somos muchos, imagino, los que esperamos con ansia el proyecto Miguelito).


Simplemente, como tenemos la suerte de venir por detrás, tenemos el morro de intentar aprender de sus errores. Como decía La Polla Records, nosotros, en concreto, no somos nada. Pero, gracias a Pereza, Despistaos, Nacho Vegas, Los Rodríguez, Extremoduro, Le Punk, Albertucho, Julio de la Rosa, Ariel Rot, Marea y muichos más, somos, o pretendemos ser, lo que Bernard de Chartres llamaba "enanos subidos a hombros de gigantes" y que tan bien explicó Juan de Salisbury:


"Nosotros sabemos normalmente más, no porque hayamos avanzado por medio de nuesra propia habilidad natural, sino porque nos apoyamos en la fuerza mental de otros, y poseemos riquezas que hemos heredado de nuestros antepasados. Bernard de Chartres solía compararnos a pequeños enanos subidos a hombros de gigantes. Indicaba que vemos más y más lejos que nuestros predecesores, no porque tengamos una mejor visión o una mayor altura, sino porque nos levantan y nos llevan en alto sobre su gigantesca estatura” 

(Juan de Salisbury, The Metalogicon, traducción, introducción y notas de Daniel D. McGarry)

jueves, 6 de octubre de 2011

Lo demás no es asunto nuestro

      Comenzamos a hacer canciones hace mucho. Quizá demasiado. Lógicamente, de esa primitiva época, con títulos horribles, temas infantiles, ripios inaceptables y melodías casi inexistentes, ha sobrevivido muy poco. Si acaso el lirismo inapetente, el simplismo y las melodías endebles. Pero son diferentes y son distintas. Sin embargo, recientemente decidimos rescatar la primera letra que hicimos (“Noto escarabajos andando por mis venas/ y siento el fracaso punzando más mi pena:/ voy ahogándome en lodo,/ ya nunca me lavo/ pero sí que me drogo./ Escucha,/ el silencio está chillando,/ para que le oigan todos,/ que en mi puta vida he estado tan solo”).  Pueden darse cuenta de que no ha sido por motivos artísticos: de hecho, reconocerán que es una buena mierda de letra. Sin embargo, fue entonces cuando nos dimos cuenta de que, finalmente, esto puede acabar por cobrar sentido: en nuestro primer disco debe estar contenido parte de lo que hemos vivido mientras lo componíamos. Y es que ya lo dijo Andrés Calamaro: la honestidad no es una virtud, es una obligación. (Y en este caso tiene razón: está visto que hasta un reloj parado acierta dos veces al día).
            Porque ha sido ahora, cuando ha llegado el momento de hacer algo con un conjunto de temazos, canciones a medio componer y otras a medio descomponer, bonus tracks, verdaderas tomas falsas y falsas versiones definitivas, cuando hemos comprendido las sabias palabras de Nacho Vegas. Efectivamente parece que hacer un disco consiste, ante todo, en poner un poco de orden. Y, como sostiene el asturiano:
 "Ello implica, claro, una situación previa de desorden, y todo lo que rodea al desorden está inevitablemente empañado por una sensación de absurdo y de pérdida del control que planea sobre los meses previos al lanzamiento del disco. Y en este caso han sido años. Así que el desorden es mayor. Pero esperamos que la limpia también.”
            Así que no sabemos si intentar hacer creerles que hemos tenido la intención de hacer un disco temático desde el principio o confesar que nos hemos encontrado con él, pero el caso es que ha resultado ser un disco, es cierto, algo adolescente (pero nos gustan los discos adolescentes: Tequila, Libertines, The Wedding Present...) que retrata el ascenso y caída de un primer amor y por tanto de la pérdida de la inocencia, lógicamente, sin ninguna inocencia (porque cuando uno es un adolescente cree que lo sabe todo mientras que no sabe nada, al revés de lo que pasa cuando te haces adulto, que sigues sin saber nada pero ya no te queda más remedio que admitirlo: así que eres más desgraciado). Y lo hace como se tratan todos los temas importantes: mintiendo, disimulando, quitándole importancia, cambiando de tema, dispersándose, tratándolo con odio, cinismo y distancia o confundiéndolo, enterrándolo y mezclándolo con otros asuntos anexos, complementarios o absolutamente irrelevantes como crisis vitales, pajas mentales, drogas, otros amores, relaciones sexuales y de amistad que van y vienen...


           Es decir, un cuadro de escenas incompletas y desorganizadas sobre una relación desestructurada (y es que “el primer amor no tiene arquitectura”, ya lo decía Francisco Gálvez) que, al principio cualquiera con dos dedos de frente y sin cojones se niega a aceptar (Canción de amor o algo parecido), para luego transmutar en una declaración novata y primeriza, pero confiada en que pueda salir bien (De saldo). Una relación condenada, pues de antemano, y que pronto se ve sacudida por un primer desencuentro que lleva a una confesión de los propios defectos (Infierno privado), y que también atraviesa momentos de ebriedad de amor y droga (Como un tren), rutina cerca del horror propio de los finales (Nunca fuimos a Las Vegas) y, sobre todo, ruptura, tanto reciente (La soledad desierta, A la deriva...), como desde la distancia (Nota de suicidio comercial) o el distanciamiento (Mariluz, Con las piernas abiertas...)... así como el recurso al humor y/o a distintas sustancias como analgésico (Arder por dentro, Rodri...).
Y, en definitiva, y quizá sea el tema principal del disco, la despedida de la adolescencia y la inocencia y los distorsionados recuerdos de juventud (La última vez...).
Porque sí, el deseo es obviamente pasar página, seguir adelante, parir otros discos con otros temas y otras canciones que recojan nuestras nuevas influencias, cicatrices, heridas, adicciones, estados de ánimo y desánimo y las nuevas enfermedades mentales que hemos ido o iremos desarrollando paulatinamente y que esperamos poder compartir con ustedes. No sé. No sabemos. Lo que sí podemos decir es que ahora hemos compuesto el mejor disco que hemos sabido y podido, que creemos que merece tener una cierta unidad temática y que esperemos que lo escuchen y lo compartan.
Ahora, vamos a hacer lo posible por grabarlo como creemos que se merece. Si les interesa, les iremos informando.
En fin, no queremos aburrirles. Esto es solo
“un nuevo comienzo, una incursión en lo inarticulado con un desastrado equipo siempre deteriorándose
(…)
sólo hay la lucha por recuperar lo perdido
y encontrado y vuelto a perder; y ahora en condiciones
que no son propicias. Pero quizá hay ganancia no pérdida.
Para nosotros sólo está el intentar. Lo demás no es asunto nuestro.”
(T.S. Eliot.)